Ser ágil, para hacerlo ágil

Un poco de contexto

En la actualidad muchos desarrolladores de software asumen erróneamente que ser ágil es trabajar rápido sin pensar, ser rápido aunque no necesariamente mejor.

Los marcos de trabajo se supone que sean pautas para la aplicación práctica de los principios ágiles (entendiendo a cabalidad los principios); sin embargo, se centran más en procesos y metodología (presionando los principios), más que en principios y valores.

Es decir, el objetivo es más entregar un producto (aunque no sea de calidad), sin haber: previamente elaborado las hipótesis; realizado experimentación y medición durante la ejecución; y, colaborativamente a lo largo del proyecto, asegurado resultados.

Así, los marcos de trabajo denominados ágiles se han apartado de los principios Agile.

Apoyémonos en las mejores prácticas

Bueno, reconocemos que el comportamiento humano normalmente tiende a “gravitar” hacia las “prácticas” más fáciles, no las mejores prácticas.

Adoptar las mejores prácticas es un trabajo arduo y requiere disciplina. Disciplina para aprender continuamente y aplicar correctamente, de forma consistente. Al final, una vez interiorizadas, hechas propias, se convierten en ‘prácticas fáciles’.

Requiere un cambio de paradigma. ¿Se necesita adoptar y adaptar? ¿Cómo generamos apropiación? ¿Qué cambios se requieren dónde, cuándo, quién los implementa, cómo sabemos si son los correctos, cómo sabemos que se alcanzaron los resultados de negocio esperados? ¿Se necesita empezar desde cero? ¿Abordamos una parte o la totalidad? ¿Qué está bien, qué requiere mejora, qué está demás? ¿Qué resistencia enfrentamos? ¿El negocio lo necesita o es nuestro deseo? ¿Establecimos criterios de evaluación? ¿Se necesita transformar? ¿Cuánta transformación es necesaria? Y mucho otro razonamiento proactivo.

Requiere un cambio de cultura. Seguramente habrá errores / fallas / desaciertos / problemas, pero es importante aprender de ellos, mejorar continuamente, materializar el conocimiento tácito en explícito.

Los equipos ágiles son empresarios, analistas, evaluadores, operadores, no solo desarrolladores

Entonces, tengamos presente que los equipos ágiles son empresarios, analistas, desarrolladores, evaluadores, operadores, que trabajan en un ecosistema realmente colaborativo y flexible, motivado, teniendo a alguien enfocado en los problemas interpersonales del equipo.

Podemos no estar todos de acuerdo al interno, pero colaboramos (además de que nos flexibilizamos, agilizamos, acordamos, comprometemos) porque sí estamos de acuerdo en que todos debemos alcanzar los objetivos trazados por el negocio.

Un buen equipo ágil, para ser más productivo, estaría orientado al diseño, desarrollo, implementación, pruebas y despliegue, pero también estar mucho más cerca de los clientes (relaciones) para brindar seguridad, confianza.

Hacerlo ágil

Sprints, historias de usuario, definiciones de tareas, paradas diarias, preparación de trabajos pendientes, planificación de sprints, retrospectivas, tablas, programación de pares, picos técnicos, integración continua, desarrollo guiado por pruebas, especificación por ejemplo, refactorización, y muchos otros técnicos están de moda.

Es “hacer el trabajo”: cambios en prioridades, visibilidad mejorada, mejoras en la productividad, mejoras en la calidad, reducir el riesgo.

Para algunos implica marcar la casilla una vez que haya completado algo que fue requerido. Nos impulsa resolver problemas -inmediatos.

Tiene sus beneficios.

Pero, dónde está en lo anterior el enfoque en las personas y en el valor para el negocio.

Ser ágil

Considerando que el Manifiesto Ágil establece como valor, “Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas”, ‘hacerlo ágil’ solo es realmente de valor si ayuda a las organizaciones a lograr el estado de ‘ser ágil’.

Cuando nos enfocamos en las personas, comenzamos a pensar en áreas fundamentales e importantes como la cultura, el liderazgo, el comportamiento, la confianza, el cambio, la resistencia y la creación de miembros comprometidos del equipo.

Es nuestra conciencia o forma de ser, quiénes somos. Tiene que ver con nuestra conciencia, cultura organizacional y la mentalidad del equipo.

Es cómo nos vemos, nos relacionamos, nos comportamos, qué valoramos, alcanzamos la satisfacción del cliente, propiciamos alegría en el trabajo, generamos compromiso, innovación, creatividad, aprendizaje continuo, cambio organizacional.

Ofrece muchos más beneficios.

Transformación – evolución

Los principios ágiles ahora están perdiendo su valor porque se han aplicado incorrectamente por muchas organizaciones. La razón principal detrás de la implementación fallida es la falta de comprensión.

Ser ágil te da un propósito y te motiva porque entiendes a qué conduce todo esto.

Pero no basta con decir ‘sé ágil’.

La cultura –viva, el cambio y la administración han demostrado ser los principales desafíos para las organizaciones que adoptan Agile. Es por ahí donde debemos empezar el cambio, la transformación –evolución- verdadera a ser ágil –para hacerlo ágil.

Ir más allá

Pero ser ágil no es la meta.

La verdadera meta es que la empresa se enfoque en alcanzar sus propias metas y sueños.

Es responder ¿Por qué estamos haciendo esta iniciativa ágil?

  • Qué: se trata del resultado, lo que queremos lograr como organización.
  • Por qué: la motivación para la empresa, los KPI.
  • Cómo: cómo realmente hacemos las cosas para alcanzar los resultados.

El verdadero éxito proviene de profundizar en lo que es importante y realmente valorado en la organización –el qué.

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